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El Mundo Chino: una oportunidad para el sector aeronáutico español

Por Andrés Herrera-Feligreras
Socio Director de Herrera Zhang Consultants

Recientemente, en el segundo foro sobre la Ruta de la Seda celebrado en Pekín, hemos asistido al esfuerzo de la diplomacia china por aplacar las críticas que esta iniciativa recibe tanto desde Estados Unidos como desde la Unión Europea. Bruselas ha pasado de considerar a Pekín como un “socio estratégico” a calificarlo de “competidor económico” y de “rival sistémico”. Todavía es pronto para ver si Europa es capaz de trazar una política propia de relación con China o, si por el contrario, se alineará con Estados Unidos en el conflicto con el gigante asiático.

Sin entrar en argumentos de uno u otro bando para entender sus movimientos, lo que parece estar claro es que el sector aeroespacial está fuera, por el momento, del conflicto. Es más, el crecimiento del sector aeronáutico en Asia está liderado por China y todo apunta a que seguirá constituyendo una gran oportunidad de negocio para las firmas americanas y europeas.

Los mercados asiáticos y su creciente número de pasajeros están impulsando los mercados mundiales de la aviación, este crecimiento no solo se refleja en la aviación comercial, otros ámbitos como el mantenimiento, el aeroespacial y la defensa también crecen considerablemente en la región. China lidera este crecimiento.

La República Popular será el mercado de aviación de pasajeros más grande del mundo para el año 2024. Según un estudio de Airbus, China necesitará 7.400 aviones para 2037, a pesar de estas cifras la industria aeronáutica china sigue dependiendo de compañías extranjeras. Con estas perspectivas de crecimiento, y con el objetivo largamente buscado de dotarse de una industria aeronáutica propia de clase mundial, es normal que el sector sea una de las claves del plan “Made in China 2025” (MIC 2025).

En síntesis, el MIC2025 apunta a elevar una serie de sectores clave -entre ellos el aeronáutico y aeroespacial- reemplazando las importaciones con productos locales y creando firmas con capacidad competitiva y de enfrentamiento global con sus homólogos occidentales en tecnologías de vanguardia. China están consiguiendo grandes avances en algunos sectores, como por ejemplo la inteligencia artificial, la movilidad, la industria ferroviaria y otros, pero todavía está muy lejos de rivalizar con las grandes corporaciones aeronáuticas occidentales. De hecho, el C919 fabricado por COMAC y presentado al mundo como el primer avión de fabricación china con la que se espera que Pekín rompa el duopolio Boeing-Airbus fue posible gracias a la participación de un número importante de proveedores extranjeros.

A pesar de las dificultades las autoridades chinas se muestran tenaces en su empeño. Tal y como se explicó en un artículo publicado en China-US Focus, en los últimos años, estamos viendo como profesionales de referencia del sector -incluidos tres ex jefes de la China National Space Administration– han sido designados en altas magistraturas del Estado y el Partido Comunista de China (PCCh). La apuesta del PCCh por la industria aeronáutica y aeroespacial parece seria (aunque quizás los plazos sean optimistas). En un estudio publicado por RAND en 2017 podemos vislumbrar algunas tendencias de esta industria en China:

• En primer lugar, es previsible un impulso en las universidades y corporaciones aeronáuticas chinas en el desarrollo de motores y la aviónica. Estos son los dos grandes tendones de Aquiles de la industria aeronáutica china.

• En segundo lugar, se producirán transferencias a áreas militares clave. No solo en el ámbito del desarrollo tecnológico, todavía con grandes déficits, también en áreas logísticas y de management.

• Por último, es de esperar una mayor red profesional de ingenieros y expertos, así como una mayor agilidad en los procesos administrativos y mejoras en las prácticas industriales. La cooperación, en todo este proceso, con empresas extranjeras continuará en los próximos años como lo ha hecho hasta ahora.

Entonces, ¿deben las empresas españolas mirar hacia China? Sí. La cuestión es cómo. La empresa tendrá que plantearse si necesita un plan para jugar en aquel mercado o si, por el contrario, necesita de una reflexión para proteger su mercado de las empresas procedentes de aquellas latitudes. Lo que es evidente es que, obviar China, puede suponer un riesgo estratégico en un mercado cada día más global y con mas jugadores asiáticos en él. Por otro lado, las tendencias en el sector aeroespacial y de defensa señalan -claramente- las oportunidades de negocio en Asia donde destaca China, pero hay otros países en el área como India, Japón, Taiwán y Singapur que no deben perderse de vista. En este sentido, y aprovechando tanto las tendencias-oportunidad como el fomento de cooperación con las empresas occidentales que impulsan los gobiernos del área, lo recomendado es trazar una estrategia de, al menos medio plazo, en busca del posicionamiento regional.

China está comprometida con la creación de estándares internacionales propios, es consciente de que solo así podrá entrar en el grupo de países que lideran la Cuarta Revolución Industrial. En ese sentido, si la iniciativa “Made in China 2025” es crítica para el desarrollo de la República Popular, la industria aeronáutica y aeroespacial ocupa un papel central en este plan debido a las complejidades que conlleva: la construcción de un avión es un crisol de disciplinas y exigencias de alto nivel. Esta ventana de oportunidad lleva a empresas e instituciones -de todo el mundo- a desear estar en China, pero operar en este mercado no es un proceso simple.

Las cifras de crecimiento, las llamadas de cooperación al desarrollo tecnológico, las ayudas institucionales y el riesgo estratégico de falta de competitividad global no deben llevarnos a decisiones precipitadas. Lo importante es hacer bien los deberes y prepararse para el esfuerzo.

Las empresas españolas que quieran operar en el mercado chino deben, en primer lugar, hacer una reflexión sobre sus objetivos, tamaño, experiencia en Asia y músculo financiero. A partir de aquí, la primera gran elección es el “lugar” de aterrizaje. Ya se ha mencionado que lo adecuado sería apostar por una estrategia de posicionamiento regional. En ese sentido, la empresa española tiene que decidir si tiene la capacidad y experiencia para iniciar sus operaciones en China o si, por el contrario, da sus primeros pasos en Asia-Pacífico en un entorno con menos complejidad, más adecuado a su escala como empresa y también oportunidades de negocio para el sector como, por ejemplo, Taiwán.

En cualquiera de los dos territorios, dos son las claves en las que las empresas españolas deben trabajar:

a) Tanto para China como Taiwán, cualquier empresa debe entender el concepto “guanxi”, lo que ello implica y trabajar para construir “guanxí” tanto con la Administración como con las empresas. En el caso de la República Popular China, se debe añadir las relaciones con del Partido Comunista y las empresas públicas. El “guanxi” es algo profundo en las dinámicas comerciales en el Mundo Chino, es algo básico que, sin embargo, tarda años en construirse pues está basado en relaciones personales de confianza. Nuestra recomendación es que, en sus primeras operaciones en China o Taiwán, las empresas españolas se apoyen en el “guanxi” de asesores o socios locales si ha tenido ocasión de iniciar una buena alianza. Independientemente de lo que digan las leyes, en el caso de China, es una norma no escrita la exigencia de asociarse con una empresa local para operar en el sector.

b) Otro ámbito que debe ser estudiado son los planes estratégicos de ambos gobiernos. Tanto en China como en Taiwán los planes estratégicos lanzados por el gobierno tienen una importante repercusión en el desarrollo del país. En el caso de China, ya hemos mencionando el plan “Made in China 2025”; en el caso de Taiwán, el plan se denomina “Five plus Two”. La comprensión de estas dos iniciativas es fundamental para diseñar un plan de operaciones efectivo. Nuevamente en este punto, el caso taiwanés es más flexible para operar ya que, China busca, a través del MIC2025, que las empresas extranjeras que operan y fabrican productos en China obtengan sus componentes a través de compañías chinas.

¿Cómo afectan los planes estratégicos de China y Taiwán a las operaciones de las empresas españolas en estos mercados?

√ Propiedad intelectual. Trabajar en el Mundo Chino, y sobre todo hacerlo en la República Popular China, exige compartir información sobre tecnología, producto y operaciones comerciales. Cuánta información y qué tipo es siempre difícil de definir. La protección legal en China sigue todavía en proceso de desarrollo. Por otro lado, en Taiwán existe una legislación de propiedad intelectual e industrial avanzada y que ha recibido buenas menciones de las instituciones occidentales.

√ Estándares de calidad. Tanto en China como en Taiwán existe una tradición de trabajo como subcontratistas de eficacia probada. Sin embargo, el tamaño de China hace de encontrar proveedores fiables un proceso desafiante. Si la empresa española no tiene experiencia en Asia o es de pequeño tamaño, recomendaríamos empezar, en este punto, por Taiwán.

√ Regulaciones. En este caso, Taiwán tiene un marco regulatorio más estable y transparente que China y, en definitiva, un Estado de Derecho. En ese sentido, y aunque pueden introducirse cambios regulatorios, no tiene la notoriedad de Pekín aprobando nuevas leyes sin previo aviso.

√ Cultura empresarial. Uno de los principales problemas de las empresas occidentales en su trabajo en China y Taiwán es la cultura empresarial. Nuestras prácticas empresariales y las de los directivos del Mundo Chino son muy diferentes. Incluso en Taiwán, donde llevan trabajando con empresas estadounidenses desde la década de 1950, existe el riesgo del choque cultural. Este es un gran desafío y es aconsejable contar con ayuda para abordarlo, especialmente en las etapas iniciales.

Si miramos los datos parece que, como ocurre en otros sectores de tecnología avanzada, España está poco presente en el Mundo Chino (China, Taiwán, Hong Kong, principalmente) entre otras razones por el desconocimiento y la inexperiencia en esa región del planeta. Todo parece apuntar a que la influencia de este mercado será determinante para el futuro del sector. Pero en todo caso, no es un área al que se deba acudir de forma precipitada: tomen su tiempo, hagan sus deberes, contraten asesoramiento si lo necesitan y aprovechen -como ya lo hacen otras empresas europeas- las oportunidades que generan el crecimiento de su sector en el Mundo Chino.

 

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El mercado chino: recomendaciones y oportunidades

Ayer jueves 21 de marzo celebramos la jornada ‘El mercado chino: recomendaciones y oportunidades’ en colaboración con Herrera Zhang Consultants.

La historia de la industria aeroespacial en China es muy reciente. A pesar de ello, aspira a convertirse en el principal mercado aeroespacial mundial para 2030.

China es el segundo receptor mundial de inversiones extranjeras. Su rápido crecimiento y expectativas de desarrollo, la convierten en uno de los mercados más atractivos del mundo. Sin embargo, se invierte poco en conocimiento sobre la sociedad china, y ese conocimiento es, la mayoría de las veces, un factor decisivo para cerrar negocios.

Andrés Herrera-Feligreras, socio director de HERRERA ZHANG & PARTNERS, firma especializada en ayudar a la organizaciones españolas en sus relaciones con la República Popular China y Taiwán, nos ofreció una visión panorámica y mostró las oportunidades de negocio del sector Aeroespacial en China y Taiwan.

Cerró la jornada Eugenio Fontán, Director Gerente del Cluster Aeroespacial de Madrid, quien presentó los proyectos europeos en los que participa el Cluster.

Uno de estos proyectos es SPACE2IDGO, cuyo objetivo es implementar el plan de acción de desarrollo comercial internacional definido durante el proyecto SPACE2ID (Space Clusters International Industrial Diversification), la primera acción estructurada para proveedores de servicios espaciales y desarrolladores de aplicaciones para abordar directamente el enorme potencial económico de varios sectores industriales, seleccionados a nivel europeo e internacional, con una clara orientación de “atracción de mercado”: Movilidad (transporte de personas), Energía, Logística (transporte de mercancías), Industrias creativas (diseño, entretenimiento) y Agricultura.

Se han identificado 5 países como las principales prioridades del mercado para los sectores  mencionados anteriormente: China, Emiratos Árabes Unidos, Canadá, Colombia y Chile.

En el marco de este proyecto hay una convocatoria de selección de pymes para participar en las misiones comerciales que se van a realizar a estos países, que permanecerá abierta hasta el 31 de marzo de 2019.

Las empresas que resulten seleccionadas para participar en las misiones recibirán los siguientes servicios por parte de PricewaterhouseCoopers a través de PwC’s accelerator, que apoya el trabajo del consorcio:

  • preparación de la misión
  • internacionalización
  • servicios de seguimiento.

Más información: https://www.madridaerospace.es/pyme-quieres-participar-en-las-misiones-comerciales-que-se-van-a-realizar-a-canada-chile-china-colombia-y-emiratos-arabes/

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E.Fontán: ‘China ha conseguido una proeza por aterrizaje en cara oculta de la Luna’

El aterrizaje de la nave china Chang’e-4 en la cara oculta de la Luna supone una “auténtica proeza” y marcará un hito a la hora de aplicar conocimientos extraídos de esta aventura espacial, explicó a Xinhua el gerente del Cluster Aeroespacial de la Comunidad de Madrid, Eugenio Fontán.

ENTREVISTA en Spanish.china.org

“Aterrizar la nave en la cara oculta de la Luna es una proeza técnica porque requiere un periodo de tiempo significativo en el que la nave no va a tener comunicación con la Tierra”, comentó.

Lanzada el 8 de diciembre de 2018, la sonda lunar china Chang’e-4, integrada por un módulo de aterrizaje y un explorador, aterrizó en la cara oculta de la Luna este jueves a las 10:26 hora de Beijing (02:26 GMT), según la Administración Nacional del Espacio de China.

Esta es la primera vez que una nave aluniza en la cara oculta de la Luna.

Debido a que el ciclo de traslación de la Luna es igual a su ciclo de rotación, es una misma cara la que da siempre hacia la Tierra. La otra cara, la mayor parte de la cual no puede ser vista desde la Tierra, se llama la cara oculta o cara oscura porque no ha sido explorada.

E. Fontán señaló que la dificultad del alunizaje reside precisamente en que son muchas las decisiones imprevistas a las que se enfrenta cualquier nave.

“En esta ocasión, a diferencia de otras tripuladas o no, pero siempre guiadas desde la Tierra, la sonda china debió hacerlo sola. Muy pocas agencias espaciales tienen la capacidad para hacerlo”, recalcó Fontán.

Dijo que la hazaña coloca a China en una mejor posición dentro del ámbito aeroespacial y la tecnología usada para el alunizaje tendrá varias aplicaciones que “pronto se usarán en el día a día”, agregó el experto.

“Podemos sacar la similitud de esta sonda con un dron. Por lo tanto, va a permitir adquirir una experiencia válida para manejar drones o naves sin piloto en lugares recónditos como fosas submarinas, en las que la nave podrá tener la capacidad de tomar sus propias decisiones”, explicó.

La nave china recorrió los más de 384.000 kilómetros que separan la Tierra de su satélite y tras seleccionar cuidadosamente el área, realizó el alunizaje en el cráter Von Karman en la cuenca de Aitken del polo sur.

A diferencia de la curva parabólica de la trayectoria de descenso de su predecesora, la Chang’e-3 que llegó a la cara visible, la Chang’e-4 realizó un aterrizaje casi vertical, explicó el jefe de diseño del programa de exploración lunar de China, Wu Weiren.

“Esto fue un gran reto por el escaso tiempo, alta dificultad y riesgos”, agregó Wu.

De acuerdo con Fontán, este hito completa “un gran ciclo de China marcado por la puesta en órbita de varios satélites para hacer pruebas de comunicaciones cuánticas, lo que supone un salto tecnológico muy importante”.

“Es una de las pocas naciones que puede hacerlo y debe ser de gran utilidad científica, especialmente con aplicaciones en seguridad”, observó.

El experto español destacó que otros de los grandes éxitos que China ha conseguido recientemente en el espacio han sido las “mejoras en los sistemas de navegación” y en la “destrucción segura de satélites”.

Fontán exhortó a todos los gobiernos a la colaboración en materia espacial, pues consideró que el espacio “es un reto que a la humanidad le viene grande”, aunque resaltó los grandes progresos que muestra China.

“Pueden estar satisfechos, es una buena noticia para toda la humanidad. Les felicito”, se congratuló el científico español.

La nave Chang’e-4 está equipada con múltiples instrumentos para conocer mejor la cara oculta de la Luna, ya que se pretende que obtenga detalles que permitan desvelar los entresijos del lado del satélite que nunca se ha visto desde la Tierra.

Fuente: http://spanish.china.org.cn/science/txt/2019-01/04/content_74339022.htm

 

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